La blefaritis es una inflamación del borde del párpado que, en función del área afectada, se divide en dos tipos: anterior (en la zona más externa, donde nacen las pestañas) o posterior (en la parte interior en contacto con el ojo) denominada disfunción de gladulas de Meibomio DGM, que a su vez pueden coexistir (blefaritis mixta). En los diferentes casos, puede estar asociada a trastornos de piel, como la rosácea, la dermatitis seborreica o la psoriasis, aunque no siempre es posible identificar su causa.
Se trata de un problema común que afecta a alrededor del 30% de la población y que está relacionado con muchos de los casos de ojo seco, ya que conlleva un empeoramiento de la calidad de la lágrima.
El grado de severidad es muy variable y, mientras que los casos más leves pueden pasar desapercibidos para los pacientes o causar solo discretas molestias, los más serios pueden producir complicaciones, principalmente en la córnea, y afectar incluso a la visión.
Algunos de los síntomas característicos que se asocian a la blefaritis y a la disfunción de las glándulas de Meibomio son:
- Enrojecimiento ocular
- Sensación de cuerpo extraño
- Picor/ escozor
- “Caspa” o escamas entre las pestañas
- Sequedad ocular
- Fotofobia
- Necesidad excesiva de parpadeo
- Visión borrosa
- Dolor
A menudo, los signos clínicos que detecta el especialista en la consulta oftalmológica suelen estar presentes antes de que el paciente note los síntomas, que pueden manifestarse de forma tardía.
El tratamiento de la blefaritis se fundamenta en una adecuada higiene palpebral diaria, que es importante llevar a cabo con constancia y de forma correcta para lograr buenos resultados. Esto requiere aplicar compresas calientes sobre los párpados cerrados durante 5 minutos; masajearlos verticalmente (hacia la raíz de las pestañas) para facilitar la salida de bacterias y de grasa y, por último, limpiarlos con solución jabonosa o toallitas especiales.
En algunos casos de blefaritis puede requerirse tratamiento tópico con colirios, lubricantes (lágrimas artificiales), antiinflamatorios. Algunas casos de blefaritis posterior se pueden beneficiar significativamente del tratamiento con luz pulsada (IPL).