Cirugía de Párpados y Vía Lagrimal

Parálisis facial

Se produce cuando existe una lesión del nervio facial o VII par que inerva la mitad de los músculos faciales generando una parálisis de los mismos. Se puede deber a una lesión por cirugía, traumatismo o ser espontánea. Puede ser total o parcial, temporal o definitiva.
Los síntomas oculares debidos al mal cierre palpebral (lagoftalmos) serán: ojo rojo, lagrimeo, fotofobia (sensibilidad a la luz), incluso puede llegar a producir una úlcera corneal y perforación ocular en casos severos. Requiere mucha lubricación para evitar complicaciones. Para casos de parálisis temporales cuando consideramos que probablemente revierta espontáneamente, si no son suficientes las medidas médicas para mejorar los síntomas se puede realizar una inyección de Botox en el párpado que quedará cerrado por unos meses, o realizar una cirugía sencilla y reversible que se denomina tarsorrafia temporal, puntos de sutura de nylon sobre soportes de silicona para disminuir el tamaño de la hendidura palpebral y mejorar así los síntomas.

Aquellas que sean severas y definitivas necesitarán de un tratamiento quirúrgico para conservar la salud del ojo involucrado.  Si está indicada la cirugía, es posible que sea necesario realizar más de una. La solución quirúrgica implica dar tensión al párpado inferior cuando está caído (ectropion paralítico) mediante una tira tarsal que fija el párpado al reborde orbitario lateral. Si la caída del párpado es muy severa o de mucho tiempo de evolución puede requerir injertos. A su vez debe mejorarse el cierre palpebral y para esto la mejor opción es colocar una pesa de oro en el espesor del párpado superior que permita el cierre por gravedad. Se debe calcular el peso adecuado para cada paciente que permita el cierre pero también la apertura correcta del párpado. Si además tiene caída de la ceja se debe complementar con una cejaplastia. Estas técnicas quirúrgicas se realizan con anestesia local y son ambulatorias.