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Retina y Vítreo
Degeneración macular 

La degeneración macular asociada a la edad es una enfermedad degenerativa de la mácula o zona central de la retina y de mayor sensibilidad visual.

Esta patología provoca un deterioro progresivo del epitelio pigmentario retiniano (capa que recubre la retina y que la nutre) y de las células de la mácula (donde se concentra un mayor número de conos o fotorreceptores responsables de la agudeza visual y la discriminación de colores). Como consecuencia, se produce una pérdida gradual de la visión central y de detalle.

Existen dos tipos de degeneración macular, teniendo en cuenta que un mismo paciente puede pasar de uno al otro:

Degeneración macularseca o atrófica: es la forma más prevalente (alrededor del 85% de los casos) y se caracteriza por una evolución lenta y progresiva. Se produce como resultado de la acumulación de desechos (depósitos amarillentos o drusas), lo que atrofia la zona macular.

Degeneración macularhúmeda o exudativa: aunque es menos frecuente, su avance es más rápido y suele tener un peor pronóstico visual. En esta forma de degeneración macular crece una membrana vascular bajo de la retina, debido a la aparición de nuevos vasos sanguíneos anómalos y muy frágiles, que sangran y pierden líquido, comprometiendo a la visión de forma severa.

Las personas con degeneración macular van perdiendo progresivamente la visión central y de detalle, reduciéndose su nitidez y pudiendo ver borroso o “nublado” en medio del campo visual. Esto origina dificultades para reconocer rostros, leer, escribir, conducir, coser o realizar diferentes tareas de precisión. No obstante, permite mantener cierta autonomía a la hora de manejarse por casa o por la calle, ya que la visión periférica se conserva.

Otros síntomas característicos de la degeneración macular son:

- Distorsión de las imágenes / percepción “ondulada” de líneas rectas (metamorfopsia)
- Percepción de una mancha negra fija en medio del campo visual
- Alteración en la percepción del tamaño de los objetos
- Alteración en la percepción de profundidad y dificultad para calcular distancias
- Dificultad para distinguir colores

Hay que tener en cuenta que la degeneración macular es una enfermedad generalmente bilateral, es decir, afecta a los dos ojos, aunque puede hacerlo de manera asimétrica.

Cuando se trata de la forma húmeda de la patología, su avance es mucho más rápido y puede manifestarse en apenas días o semanas.

La degeneración macular húmeda puede tratarse eficazmente gracias al desarrollo de nuevos fármacos antiangiogénicos, que se inyectan en el interior del ojo (inyecciones intravítreas) y actúan inhibiendo el factor de crecimiento endotelial vascular (anti-VEGF) para impedir la formación de nuevos vasos sanguíneos anómalos. De este modo, permiten frenar la enfermedad y lograr que la mayoría de pacientes puedan mantener e, incluso, recuperar la visión. Como más precozmente se inicie el tratamiento, por lo general mejor será el pronóstico visual.

Respecto a la degeneración macular seca, actualmente no tiene un tratamiento efectivo, aunque hay estudios que están testando la aplicación de fármacos de inyección intravítrea para controlar su progresión en determinados pacientes. Por el momento, una opción que puede contribuir a enlentecer la DMAE seca es la prescripción por parte del oftalmólogo de determinados suplementos de vitaminas antioxidantes, que ayudan a proteger la retina.

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