Cirugía de Retina

Retinopatía diabética.

¿Qué es la retinopatía diabética?
La retinopatía diabética es una de las complicaciones oculares de la diabetes, enfermedad que afecta a la capacidad del cuerpo para controlar los niveles de azúcar en la sangre y a la que la retina es particularmente sensible.
La retinopatía diabética la causa el deterioro de los vasos sanguíneos de la retina. Estos vasos alterados pueden dilatarse, provocar el escape de fluido e incluso ocluirse y dejar parte de la retina sin circulación sanguínea. Si la enfermedad avanza, se forman nuevos vasos sanguíneos y prolífera el tejido fibroso en la retina, lo que tiene como consecuencia que la visión se deteriore.
Cuando el paciente diabético presenta otros factores de riesgo como hipertensión arterial, obesidad, aumento del colesterol o tabaquismo, el riesgo de sufrir complicaciones oculares se multiplica. Por este motivo un paciente afectado de retinopatía diabética debe ser muy disciplinado con el cuidado de su estado general, la dieta y el control de peso y evitar el hábito tabáquico.

Síntomas
La retinopatía diabética produce una disminución progresiva de la visión debido al edema macular, secundario a la retinopatía diabética. El edema macular, que es la inflamación y el acúmulo de líquido en la mácula, se produce cuando los vasos sanguíneos de la retina tienen escapes de fluido, causando disminución de la visión central. Suele ser indoloro y  demostrar pocos síntomas al inicio, principalmente visión borrosa y descolorida, siendo aconsejable tratarlo a tiempo para evitar cambios degenerativos irreversibles.
A veces, la enfermedad se inicia con una hemorragia intraocular aguda que da lugar a la aparición súbita de manchas que oscurecen parcial o totalmente la visión.
Muchas personas con retinopatía diabética inicial no presentan síntomas a pesar de estarse desarrollando complicaciones progresivamente. Esta es la razón por la cual toda persona con diabetes debe someterse a exámenes oftalmológicos regulares para prevenir a tiempo complicaciones evitables.

¿Cuál es su tratamiento?
Es indispensable un exámen oftalmológico completo que incluya las siguientes pruebas: angiografía con fotografía color del fondo de ojo y tomografía de coherencia óptica.
Es posible que las personas con las formas más tempranas de la retinopatía diabética no proliferativa no necesiten tratamiento.
Algunos pacientes afectados por edema macular diabético muy leve y que no provoca sintomatología únicamente precisan controles periódicos de su estado ocular.
En otros casos es necesario aplicar inyecciones intravítreas antiangiogénicas o de corticoides de liberación lenta, o la combinación de ambas, para controlar el edema diabético, recuperar visión y prevenir la pérdida de visión a causa de cambios degenerativos irreversibles en las finas capas celulares de la retina. En ocasiones muy puntuales puede aún ser aconsejable la fotocoagulación láser cerca de la zona macular, selectivamente sobre microaneurismas, para reducir el edema.

Cuando la enfermedad muestre signos de progresión a las formas proliferativas será precisa la fotocoagulación extensa de áreas sin riego sanguíneo (isquémicas) para evitar la progresión a estos estadios de alto riesgo de complicaciones graves. No realizar este tratamiento por temor al láser es un grave error que puede desembocar en situaciones irreversibles.

En los casos avanzados, con hemorragia intraocular y/o desprendimiento de retina, es preciso recurrir a técnicas avanzadas de microcirugía intraocular. El láser y las diferentes técnicas de microcirugía son procedimientos muy efectivos en el tratamiento de la retinopatía diabética que nos permiten resolver situaciones muy severas.

Prevención
La prevención y el diagnóstico precoz mejoran el pronóstico visual de la enfermedad.
Cualquier persona afectada de diabetes mellitus debe mantener un control riguroso de su estado general y realizarse controles oftalmológicos periódicos, aunque no presente síntomas. En pocas enfermedades el rendimiento de la prevención es tan alto.